Un «prompt» es simplemente la instrucción que le escribes a una inteligencia artificial. La diferencia entre una respuesta genérica y decepcionante y una realmente útil casi nunca está en la herramienta: está en cómo formulas la petición.

La buena noticia es que no hace falta aprender fórmulas mágicas. Basta con aplicar un principio: dale el contexto que le darías a una persona competente que acaba de incorporarse y no sabe nada de tu situación.

La estructura que funciona casi siempre

1. Contexto

Quién eres o para qué lo necesitas. «Soy profesor de primaria», «gestiono una tienda pequeña», «estoy preparando una oposición».

2. Tarea concreta

Qué quieres exactamente. No «háblame de marketing», sino «escribe tres ideas de publicaciones para Instagram».

3. Formato de salida

Cómo quieres la respuesta: en lista, en tabla, en un párrafo, con ejemplos, con pasos numerados.

4. Restricciones

Longitud, tono, nivel de detalle, qué evitar. «Máximo 100 palabras», «tono cercano pero profesional», «sin tecnicismos».

Antes y después: el mismo encargo

Prompt flojoPrompt bien construido
«Escríbeme algo sobre marketing»«Tengo una floristería pequeña de barrio. Escribe 3 ideas de publicaciones para redes sociales para el Día de la Madre, tono cercano, máximo 3 líneas cada una, orientadas a clientes de entre 30 y 60 años.»
«Explícame la fotosíntesis»«Explícame la fotosíntesis como si tuviera 12 años, con una analogía cotidiana, en menos de 150 palabras.»
«Corrige este texto»«Corrige la ortografía y gramática de este texto sin cambiar mi estilo ni acortarlo. Señala al final qué cambios hiciste y por qué.»
«Dame ideas para un regalo»«Necesito un regalo para mi hermano de 35 años, le gusta cocinar y la montaña. Presupuesto máximo 50 euros. Dame 5 opciones con una frase explicando por qué encaja.»

Técnicas que mejoran mucho los resultados

Pide varias versiones

«Dame tres alternativas con enfoques distintos» funciona mejor que aceptar la primera respuesta. Comparar opciones también te ayuda a descubrir qué buscabas realmente.

Da un ejemplo del estilo que quieres

Es una de las técnicas más efectivas. Pega un texto tuyo anterior y di: «escribe en este mismo estilo». El modelo imita tono y estructura con bastante precisión.

Asígnale un rol

«Actúa como un profesor de matemáticas explicando a un alumno con dificultades» orienta el tipo de respuesta mucho más que pedirlo sin más.

Divide las tareas complejas

En lugar de «organízame el viaje entero», ve por partes: primero el itinerario, luego el presupuesto, luego qué llevar. Las peticiones enormes producen respuestas superficiales en todo.

Pide que piense antes de responder

Para problemas con razonamiento, añadir «razona paso a paso antes de dar la respuesta final» mejora notablemente la precisión.

Corrige sobre la marcha

No empieces de cero si la respuesta no encaja. Di qué cambiar: «demasiado formal, hazlo más cercano», «el segundo punto no me sirve, sustitúyelo». Es una conversación, no un buscador.

Pregunta qué le falta

Un truco poco usado y muy útil: «antes de responder, dime qué información necesitas de mí para hacerlo bien». El modelo te pedirá precisamente los datos que faltaban.

Errores frecuentes

  • Ser vago y esperar magia. «Hazlo mejor» no dice nada; «acórtalo a la mitad y quita los adjetivos» sí.
  • Amontonar cinco peticiones distintas en un mismo mensaje. Se cumplen a medias.
  • Dar por buenos los datos sin comprobar. Fechas, cifras y citas deben verificarse siempre.
  • Pegar información confidencial (datos de clientes, contratos, historiales) en herramientas gratuitas sin conocer su política de datos.
  • Aceptar el texto tal cual. Suele sonar genérico; ajustarlo a tu voz es lo que marca la diferencia.

Plantilla que puedes reutilizar

Contexto: [quién eres y para qué lo necesitas]
Tarea: [qué quieres exactamente]
Formato: [lista, tabla, párrafo, número de elementos]
Tono: [formal, cercano, técnico, divulgativo]
Límite: [extensión máxima]
Evita: [lo que no quieres que incluya]

No hace falta usarla siempre, pero cuando un resultado no sale bien, repasar estos seis puntos suele revelar qué faltaba.

Sobre las conversaciones largas

Los asistentes recuerdan lo dicho dentro de una misma conversación, así que puedes construir sobre lo anterior sin repetir el contexto. En cambio, en una conversación nueva no recuerdan nada de la anterior, salvo que el servicio tenga memoria explícita activada.

Si una conversación se vuelve muy larga y las respuestas empeoran, suele ayudar empezar de cero resumiendo lo importante en el primer mensaje.

Escribir buenos prompts no es una habilidad técnica: es aprender a explicar bien lo que quieres, que es una habilidad útil en cualquier contexto. Empieza añadiendo contexto y formato a tus peticiones y notarás la diferencia de inmediato. Para aplicarlo a casos concretos, tenemos guías sobre escribir correos con IA y resumir documentos largos.