Buscar trabajo implica repetir tareas de escritura una y otra vez: adaptar el currículum a cada oferta, escribir una carta de presentación distinta para cada empresa, preparar respuestas para la entrevista. Es exactamente el tipo de tarea donde la IA ahorra más tiempo, si se usa bien.
Adaptar el currículum a cada oferta
Un error frecuente es enviar el mismo currículum genérico a todas las ofertas. Pega la descripción del puesto y tu currículum actual, y pide algo concreto:
«Aquí tienes la oferta de trabajo y mi currículum actual. Dime qué palabras clave de la oferta no aparecen en mi currículum y que sí podría incluir con honestidad, y qué logros debería destacar más arriba para este puesto en concreto.»
Esto es especialmente útil porque muchas empresas filtran currículums automáticamente buscando coincidencias con palabras clave de la oferta antes de que los vea una persona.
Escribir la carta de presentación
La carta de presentación es donde más se nota un texto genérico generado sin cuidado. Para que no lo parezca:
«Escribe una carta de presentación para este puesto [pega la oferta], basándote en mi experiencia [resume 2-3 logros concretos tuyos]. Tono profesional pero con personalidad, evitando frases hechas como "apasionado por" o "gran capacidad de trabajo en equipo". Máximo 250 palabras.»
Cuanto más específicos sean los logros que le des, menos genérico sonará el resultado.
Preparar la entrevista
Puedes usar un asistente como compañero de simulacro:
«Actúa como entrevistador para un puesto de [puesto] en una empresa de [sector]. Hazme preguntas una por una, espera mi respuesta y dame feedback breve antes de la siguiente.»
Es útil tanto para preguntas habituales («háblame de ti», puntos fuertes y débiles) como para preguntas técnicas específicas del sector, pidiéndole que se centre en ese tipo de puesto.
Investigar la empresa antes de la entrevista
Si el asistente tiene acceso a búsqueda web, puedes pedirle un resumen de noticias recientes de la empresa, su modelo de negocio o su cultura declarada, como punto de partida para preparar preguntas propias que hacer al entrevistador.
Tabla de usos por fase del proceso
| Fase | Cómo puede ayudar la IA |
|---|---|
| Preparar el currículum | Detectar palabras clave que faltan y reordenar logros según la oferta |
| Carta de presentación | Primer borrador a partir de tus logros reales |
| Antes de la entrevista | Simulacro de preguntas y feedback |
| Negociación salarial | Estructurar argumentos y anticipar objeciones |
| Después de la entrevista | Redactar un correo de agradecimiento breve y personalizado |
Lo que no debes hacer
- Inventar experiencia o logros que no tienes. Una entrevista suele destapar cualquier cosa que no puedas sostener con detalle.
- Enviar el texto generado sin revisar. Suele sonar correcto pero genérico; añade tu voz y detalles concretos.
- Usar la misma carta para todo cambiando solo el nombre de la empresa. Se nota, y algunos seleccionadores lo detectan al instante.
- Pegar datos de otras personas (referencias, contactos) en herramientas gratuitas sin su consentimiento.
Cuidado con los filtros automáticos de las empresas
Muchas empresas usan sistemas que descartan currículums automáticamente antes de que los vea una persona, buscando coincidencias con la oferta. Esto explica por qué adaptar el vocabulario del currículum a cada oferta concreta (sin inventar nada) puede marcar la diferencia entre pasar ese primer filtro o no, incluso teniendo la experiencia adecuada.
Prepara también las preguntas que tú vas a hacer
Una entrevista es en ambos sentidos, y llegar sin preguntas propias suele transmitir poco interés real. Pide a la IA que, a partir de la oferta y lo que sepa de la empresa, te sugiera dos o tres preguntas que demuestren que has pensado en el puesto más allá de lo básico.
La IA no consigue el trabajo por ti, pero elimina buena parte de la fricción de adaptar cada candidatura, que es precisamente lo que mucha gente deja de hacer por falta de tiempo. Para sacarle más partido a cualquier petición, revisa cómo escribir buenos prompts.