Cuando el disco de un ordenador se llena, no solo dejas de poder guardar archivos: el propio Windows empieza a funcionar peor, porque necesita espacio libre para archivos temporales y memoria virtual. Por debajo de cierto margen, todo se ralentiza de forma perceptible.
La buena noticia es que casi siempre hay varios gigabytes recuperables sin borrar nada personal.
Paso 1: mira dónde está el espacio
Ve a Configuración → Sistema → Almacenamiento. Windows muestra un desglose por categorías: aplicaciones, archivos temporales, documentos, imágenes, otros.
Este primer vistazo evita perder tiempo: no tiene sentido borrar documentos si lo que ocupa 40 GB son archivos temporales.
Paso 2: archivos temporales (lo más rentable y lo más seguro)
En esa misma pantalla, haz clic en «Archivos temporales». Verás una lista con casillas:
- Archivos temporales de Internet — caché del navegador, seguro de borrar.
- Papelera de reciclaje — revisa antes por si hay algo recuperable.
- Archivos de optimización de entrega — copias de actualizaciones, seguro.
- Instalaciones anteriores de Windows — puede ocupar 20-30 GB. Atención al matiz de abajo.
- Miniaturas — se regeneran solas.
Sobre «Instalaciones anteriores de Windows»: es la carpeta Windows.old, que permite volver a la versión anterior del sistema durante los primeros 10 días tras una actualización mayor. Si el equipo funciona bien y ha pasado ese plazo, borrarla es seguro y libera muchísimo espacio. Si acabas de actualizar y algo falla, no la borres todavía.
Paso 3: activa el Sensor de almacenamiento
Windows puede hacer esta limpieza solo. En Configuración → Sistema → Almacenamiento, activa el Sensor de almacenamiento y entra en su configuración para elegir cada cuánto se ejecuta y si debe vaciar la papelera automáticamente pasados X días.
Es la forma de no volver a tener este problema.
Paso 4: desinstala lo que no uses
Configuración → Aplicaciones → Aplicaciones instaladas. Ordena por tamaño: es habitual encontrar programas de varios gigabytes instalados hace años y abiertos dos veces.
Fíjate especialmente en juegos, suites de edición y software preinstalado por el fabricante que nunca has llegado a usar.
Paso 5: encuentra los archivos gigantes
Muchas veces el problema son cuatro o cinco archivos enormes, no miles de pequeños. Para localizarlos:
- Abre el Explorador de archivos y sitúate en el disco C:.
- En el cuadro de búsqueda escribe:
tamaño:gigante - Windows mostrará los archivos de más de 128 MB.
Suelen aparecer vídeos, imágenes de disco (.iso) de instalaciones antiguas, copias de seguridad de móviles y máquinas virtuales.
Paso 6: las carpetas que más crecen sin que te enteres
| Ubicación | Qué contiene |
|---|---|
| Descargas | Instaladores y archivos ya usados que nadie borra nunca |
| Copias de seguridad de iPhone | Varios GB por copia; iTunes/Apple Devices guarda varias |
| Caché de OneDrive/Drive | Copias locales de archivos de la nube |
| Carpeta de juegos | Actualizaciones y contenido descargable acumulado |
| Escritorio | Archivos «temporales» que llevan años ahí |
Paso 7: archivos bajo demanda de la nube
Si usas OneDrive o Google Drive, puedes activar que los archivos se guarden solo en la nube y se descarguen cuando los abras. En OneDrive: clic derecho en la carpeta → «Liberar espacio». Los archivos siguen visibles pero dejan de ocupar disco.
Qué NO deberías hacer
- Borrar carpetas del sistema que no reconozcas (Windows, Archivos de programa, ProgramData). Puedes dejar el equipo inutilizable.
- Instalar «limpiadores» de terceros que prometen liberar mucho espacio. En el mejor de los casos hacen lo mismo que la herramienta de Windows; en el peor, borran cosas necesarias o vienen con publicidad.
- Desactivar el archivo de paginación para ganar espacio: perjudica el rendimiento y puede causar errores.
- Borrar el punto de restauración del sistema salvo que vayas muy justo; es tu red de seguridad.
Si el problema es recurrente
Si cada pocos meses vuelves a quedarte sin espacio, el disco se te ha quedado pequeño. Opciones, de menos a más inversión:
- Disco externo para archivos grandes que no necesitas a diario (vídeos, proyectos antiguos, fotos).
- Ampliar el almacenamiento en la nube y mover ahí lo que no uses frecuentemente.
- Sustituir el disco interno por uno de mayor capacidad. Si además es mecánico, cambiarlo por un SSD mejora el rendimiento de forma espectacular, como explicamos en por qué Windows va lento.
Antes de borrar en masa
Asegúrate de tener una copia de seguridad reciente. Es fácil eliminar sin querer algo que sí importaba durante una limpieza a fondo. Lo explicamos en cómo hacer una copia de seguridad de tu ordenador.